En respuesta a una personal vocación Nuestro Padre Fundador se sintió impulsado a meditar y a configurarse con el Cristo Redentor, el Cristo obediente hasta la muerte y muerte de cruz, el Cristo humilde hecho Pan en la Eucaristía y con la Madre de Dios que contempló y vivió estos misterios. Por lo mismo nuestra Espiritualidad es redentora, Eucarística y Mariana, se sustenta en la fe, la caridad, la humildad y la obediencia.